
Era un 11 de abril de 1986. 6 añitos tenía. Bieen flaquita era. Popotitos me cantaba mi papá. Le dije a mi mamá que tenía que hacer hartas cosas para el día del niño. Le dije esto cuando ella llegó del trabajo, a eso de las 18:00. Solo me acuerdo que me jaló de las orejas y me dijo que porqué no le había avisado antes. “Me olvidé”…Pa’qué pues!. Me olvidé decirle que las profes me incitaron hacer tres cosas ese día: bailar de hormiguita, recitar “El valle en la inmensidad” y cantar “La mochila azul” con la profe de música. Se imaginarán la noche que pasaron mis padres. Mi madre haciéndome el traje de hormiguita en papel crepé con puntos negros. Mi padre yendo a comprar “pantys” negras y haciéndome antenitas con alambres. Mi hermano mayor llamando a su amiguito que tenía el sombrero de charro mexicano. Mi otro hermano como loco haciéndome practicar la poesía. !Linda escena pues!.
El 12 de abril mi mamá me acompañó. Vestirme, maquillarme y limpiarme la cara con su saliva y su pañuelo…aayyy. Cómo odiaba eso. Esa era la misión de madre. Primero fue la recitación, “con ustedes Nayra Vacaaa..flor? Vacaflor”(desde aquí empezaba mi historia de apellidos difíciles y compuestos). Nayra Vacaflor del 1ero rojo:
El valle en la inmensidad
en un plano exuberante
se alza florida y radiante la más valiente ciudad
Es la hija de los Cataris y del Gran Calatayud
es grande cual su Tunari y noble cual su juventud
no hay quien su valor desmedre
pues se hizo grande a su vez
el 14 de septiembre de 1810!!(poesía que no tiene nada que ver con el día del niño, pero las profes insistieron , era la que me la sabía de memoria)
Antes de las hormiguitas había otro número. Mi madre me quitaba el guardapolvo y me vestía de hormiguita. Mi papá llegaba con al cámara fotográfica. Todas vistiéndose en el curso. Todas las mamás locas. Escuchamos nomás las primeras notas del acordeón…ayyy qué nervios. A correr con dos otras compañeras. En eso se rompe un poquito mi falda de papel crepé. “la hormiguita hippie no trabaja más y de mochilera la vieron pasar…”. Foto aquí y allá. Después de dos números yo cerraba la kermesse. En eso llega la profe de música para saber si estoy lista. Le dije que si. Pero que tenía un sombrero de charro MUY grande que pesaba mucho y me tapaba hasta mis ojos. Ahí les dije era que haya cantado una cueca o un taquirari así o de chola o de camba me hubiese disfrazado. Trenzas y pollera para una y cántaro y tipoy para otra. Fácil.
Ni modales. El director: “Y cerramos este día con nuestra alumna Nayrita que nos dedicará a todos La mochila azul de Pedrito Fernández”.
Qué te pasa chiquillo que te pasa
me dicen en la escuela y me preguntan en mi casa
Si hasta ahora lo supe de repente
cuando vi pasar la lista y el no estuvo presente (esta parte era medio jodida porque originalmente es “ella no estuvo presente” pero al masculinizar esta canción, consejo de mi padre, salía medio raro)
El de la mochila azul, el de ojitos dormilones,
me dejó gran inquietud y bajas calificaciones
ni al recreo quiero salir, no me divierto con nada
no puedo leer ni escribir!!!!!! Me hace falta tu miradaaaaa!
Aplausos. Salteñitas. Coca cola. Mejor Fanta para mi. Eructito. Listo.Las profes que venían a hablar con mis papás. Diciéndoles que soy una niña MUY activa. Mi mamá que miraba con sus ojos de: “si, si, claro si supieran que esta cangreja nos ha avisado ayer”. Mi papá chocho con su cámara Olympus y dándome algunos consejos para cantar más cerca del micrófono. Llegamos a casa. Un pequeño regalito me esperaba como todos los días del niño: Fábulas de “Esopo” esta vez. Besos. Aunque nos has hecho sufrir bien bonito has bailado, cantado y recitado. Felicidades hijita. Yo cansada sin ganas de comer sopa porque me comí una salteña. Y feliz. Bien feliz estaba por ese lindo día. Ojalá muchos recuerden esos días del niño con tanto ajetreo y miradas encima. !Feliz día del niño!